Guaruja

El encanto de Guarujá puede empezar a saborearse apenas comenzado el trayecto hacia el litoral, una autopista en constante descenso une la ciudad de San Pablo en Brasil, que se encuentra a 800 metros sobre le nivel de mar, con la isla.

Los 90 minutos que dura el trayecto son un auténtico banquete visual. Se suceden impactatentes postales urbanas, es la mayor metrópolis de América del Sur, paisajes rebosantes de vegetación tropical y panorámicas marinas capaces de despertar el espíritu deportivo de cualquiera.
Al llegar a la ciudad, el aroma oceánico inunda todos los rincones y nos predispone para el relax. Esta ciudad brinda 25 mil metros de costa y arena.
Sin duda la Praia Enseada es una de las que cuenta con mejores condiciones para el descanso y la recreación. En sus casi siente kilómetros de extensión se alternan simpáticos paradores rodeados de palmeras, con otros, y amplios y espeaciosos, ideales para tomar sol y practicar voley o fútbol playero.
Fuente: http://www.guaruja.com.br/
Enseada es una playa muy visitada por turistas ya que muchos restaurantes y bares se han instalado junto a sus arenas. En el verano, que llega con la navidad y se retira con el carnaval, se enfervoriza con los aficionados al windsurf y al jetski.
Es también en Enseada donde se asientan los hoteles más distinguidos de Guarujá, como el Casa Grande Hotel, único de cinco estrellas en la isla y el Delphin Hotel, integrado al sistema de tiempo compartido. Éste, con un estilo más tropical, tiene una galaería de arte que da la bienvenida con una magnífica obra de Carlos Paez Vilaró.

Separada de Enseada por el Morro de Maluf, se extiende la playa Pitangueiras, que es la que a mi mas me gusta. Frente a ella se concentran las edificaciones más grandes de la ciudad: torres que superan los 20 pisos con enormes departamentos pertenecientes a los afotunados paulistas que llegan cada fin de semana a descansar. Se calcula que son entre 100 y 200 mil por fin de semana. Guarujá se llena los viernes por la noche y se tranquiliza pasado el fin de semana.

En cuanto al mar, es de oleaje muy calmo y agua templada y poco profunda. Al atardecer, cuano la luz dorada cubre las pieles y el cielo se tiñe de colores rojizos, los petiscos (bocados de mariscos estilo tapas españolas), y la caipirinha se convierten en irresistibles acompañantes de la música inconfundiblemente brasileña que moviliza los cuerpos y predispone el espíritu para la fiesta nocturna.

Yo visite Guaruja 3 veces y en todas las ocasiones encontre siempre algo lindo para hacer. La primera vez, siendo pre-adolescente me facine con los pareos que se venden en la playa, las mujeres que te venden bikinis y hacen de modelo, los tatuajes de gena (se escribe así?)…. Ya mas grande me encante con la movida nocturna de encenada. Y la tercera y ultima, ya en pareja me deje enamorar por sus atardeceres.

Hoy, planeo visitarla nuevamente y considerando la aficion de mi hijo mayor con el surf, no puedo dejar de mencionar que en la playa de Pitangueiras cada año se llevan a cabo competencias internacionales de surf debido al enorme oleaje de que se da en el lugar. Alli se encuentra el Morro das Galhetas

Hay muy buenos surfistas en Guarujá, por eso no es casual que allí se encuentre una de las mayores fábricas de tablas de Sudamérica, la Glassing Best Ltd. Ubicada a unos pocos minutos del centro, es posible visitarla y charlar con los diseñadores de los diferentes modelos. Se pueden comprar tablas recién terminadas a la mitad del precio de venta al público.

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